Estamos llegando a la temporada de verano, y el calor ya no es solo una molestia de esta época del año. Con el cambio climático ha pasado a ser algo más cotidiano, especialmente en la zona norte, que hasta hace no tanto no solía tener este tipo de eventos.
Cada vez más empresas se enfrentan a un riesgo laboral que afecta directamente a la salud, la seguridad y el rendimiento de las personas trabajadoras. Por eso La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo recuerda que el calor debe gestionarse tanto en trabajos al aire libre como en interiores, y que las empresas deben adoptar medidas para limitar la exposición, reconocer los primeros signos de enfermedad por calor y actuar de forma eficaz ante una emergencia.
El estrés térmico depende de varios factores combinados: temperatura, humedad, radiación solar, ventilación, carga física, ropa de trabajo, equipos de protección individual, duración de la exposición, aclimatación y estado de salud de la persona trabajadora
La Prevención frente al calor no consiste únicamente en proporcionar agua o recomendar protección solar. Aquí es donde el equipo de CFP-IN trabaja para evaluar el riesgo real de cada puesto de trabajo, adaptar horarios, reorganizar tareas, establecer pausas adecuadas, garantizar zonas de descanso y formar a los trabajadores con un único objetivo: preservar su vida y conseguir que pese al calor se pueda seguir trabajando.
Sectores como la construcción, la industria, la logística, la agricultura, la jardinería o la hostelería son especialmente vulnerables, aunque el riesgo también puede aparecer en interiores con ventilación insuficiente o fuentes de calor.
¿Tu empresa dispone de un protocolo específico para trabajos con altas temperaturas? Desde CFP IN Cultura de Prevención y Salud Laboral, ayudamos a las empresas a identificar los riesgos y a diseñar medidas organizativas que protejan la seguridad, la salud y el bienestar de la plantilla.

